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Argelia y Austria, 44 años después del Partido de la Vergüenza

El sábado en Kansas City vuelven a cruzarse en un Mundial. La memoria del 1982 en Gijón sigue viva: aquel Austria-Alemania que dejó afuera a Argelia.

Team of Algeria that played v Austria at the 1982 World Cup
Redacción·Redacción FM La Redonda

El fútbol a veces ordena las cuentas pendientes. El sábado, en Kansas City, Argelia y Austria se vuelven a ver las caras en un Mundial, con la clasificación a la siguiente fase en juego y una herida que no cierra de fondo. Han pasado 44 años del recordado "Partido de la Vergüenza", aquel que terminó siendo fatal para los argelinos.

"Debemos informar a los jugadores de lo que Austria y Alemania hicieron en el Mundial 1982. La revancha deportiva es necesaria", dijo Lakhdar Belloumi, mito de los Fennecs, en el sitio Dzair Tube. Ninguno de los 26 jugadores de la selección actual había nacido cuando se jugó aquel partido. No habían nacido, pero conocen la historia: la herida sigue abierta.

Flashback a Gijón

En España 1982, Argelia había dado el golpe venciendo 2-1 a Alemania Federal, primera victoria de una selección africana sobre una europea en un Mundial. Después cayó 2-0 ante Austria y le ganó 3-2 a Chile. Para meterse en la segunda ronda necesitaba un empate o una derrota alemana frente a los austríacos, o una victoria germana por tres goles de diferencia.

Nada de eso pasó el 25 de junio en Gijón. Tras el gol de Horst Hrubesch a los 11 minutos, alemanes y austríacos se dedicaron a encadenar pases sin buscar el arco, entre los abucheos del público. En las gradas se agitaban billetes de pesetas y se cantaba "¡Que se besen, que se besen!".

En varios canales del mundo, incluida la ARD alemana, se pronunció la misma palabra: "Scham", vergüenza. El presidente de la federación argelina denunció una parodia de partido. Un diario español llegó a llamarlo "Partido del Anschluss", en alusión a la anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938.

Las defensas de la época

Justo después del partido, el lateral alemán Paul Breitner se defendió: "El público es estúpido si no entiende que se trataba únicamente de clasificarse". El seleccionador alemán Jupp Derwall, ante la pregunta por un amaño, clamó: "¡Es un insulto!".

Más duro fue Hans Tshak, jefe de la delegación austríaca: "¡Por supuesto que hoy jugamos de forma táctica! Pero si, por esa razón, 10.000 hijos del desierto quieren montar un escándalo, eso demuestra simplemente que no han ido lo suficiente a la escuela". Y agregó, desde la superioridad: "Resulta que un jeque sale de un oasis, que tiene derecho, por primera vez en 300 años, a saborear el ambiente de un Mundial, y que cree que ahora puede abrir su gran bocaza".

El pacto, con el tiempo, quedó al descubierto

"Se parecía más a un partido amistoso que a un encuentro de Mundial. Lamentablemente, fue Argelia quien pagó el precio", contó a la AFP Rabah Madjer, autor de un tanto en la victoria ante los germanos. "Después de aquello, la FIFA modificó las reglas para evitar cualquier arreglo en el futuro", añadió.

El detalle clave: Argelia había jugado contra Chile la víspera de ese Austria-Alemania, así que los centroeuropeos ya sabían qué resultado les convenía a los dos. Desde México 1986, los dos últimos partidos de un mismo grupo se juegan en simultáneo.

Con los años se soltaron las lenguas. En 2006, Breitner reconoció el pacto: "En un momento dado, cada equipo empezó a administrar el marcador". El defensa Karl-Heinz Förster lo amplió un año después: "Comprendo el descontento argelino, porque parecía que todo estaba arreglado. A mitad de la segunda parte, el partido se había vuelto imposible de ver. Era un verdadero pacto de no agresión".

El exarquero austríaco Friedrich Koncilia matizó ante la AFP: "Digamos que se trató de un acuerdo parcial. Los espectadores se dieron cuenta de que había una especie de 'alto el fuego' entre Alemania y Austria. Yo diría más bien que habíamos convenido no perder por más de 2-0". Y el exdelantero Salah Assad lo admitió sin vueltas: "Lo que ocurrió fue, por supuesto, doloroso, pero lo hemos asimilado bien. Si hubiéramos estado en el lugar de Alemania y Austria, habríamos hecho lo mismo".

Curiosamente, 44 años después, el destino quiso que Argelia y Austria volvieran a cruzarse en un Mundial. Y esta vez hay un guiño con sabor a ironía: un empate podría clasificar a los dos.

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