Casemiro rescató a Brasil ante Japón y se sacó las críticas
De villano a héroe en un mismo partido: el gol de Casemiro encaminó la remontada 2-1 de Brasil sobre Japón que valió el pase a octavos del Mundial.

De villano a héroe en noventa minutos. Casemiro venía haciendo un flojo partido y las redes hervían de críticas hacia él, pero su cabezazo cambió todo. El gol del mediocampista encaminó la remontada de Brasil sobre Japón por 2-1, un triunfo conseguido in extremis que selló la clasificación del Scratch a los octavos de final del Mundial.
El partido tuvo de todo para el hombre de confianza de Carlo Ancelotti. Kaishu Sano puso en ventaja a Japón a los 29 minutos, y Casemiro cargó con su cuota de responsabilidad en esa jugada: tras un pase errático de Danilo, fue superado en velocidad por Sano y prefirió no hacer falta porque ya estaba amonestado desde los 14 minutos. A eso se le sumó un insólito choque con su propio compañero Lucas Paquetá en la disputa de un balón. "Casemiro está contra Brasil. Jugamos con -1", llegó a leerse en X.
La respuesta llegó en la cancha. A los 56 minutos, un centro impecable de Gabriel Magalhães encontró el cabezazo de Casemiro para el empate. Después, Gabriel Martinelli lo dio vuelta en tiempo de descuento, a los 90+5.
El baile que lo viralizó
En el festejo, Casemiro movió los brazos de arriba abajo con las palmas hacia el cielo: el "Six Seven", un baile popularizado en TikTok entre chicos y jóvenes. Su propio hijo le había pedido celebrar así sus goles en su paso por el Manchester United. Esta vez bailó todo Brasil.
El volante de 34 años explicó cómo se gestó la remontada. "Fue un juego mental", dijo tras el encuentro en Houston. "El rival jugó con un bloque defensivo muy bajo, anotó y se replegó, y tuvimos que intentar generar espacios. El equipo merece reconocimiento por la tranquilidad y la calma que tuvo". Según relató, ese fue el mensaje de Ancelotti en el entretiempo: mantener la calma.
Pieza fija de Ancelotti
Casemiro es un bastión para el italiano. Fue titular en 15 de los 16 partidos del ciclo, con la única ausencia por una suspensión en las eliminatorias. La relación no es nueva: juntos ganaron en el Real Madrid dos de las cinco Champions League que el volante acumula en su carrera.
Aun así, no quiso colgarse la medalla. "El mérito no es solo mío, sino también de Gabriel, que puso el balón perfecto para cabecear. Cuando se anota, anotamos todos. Cuando se sufre, sufrimos todos", afirmó.
La duda pasa por su disponibilidad para los octavos de final. Salió reemplazado por Fabinho con molestias, aunque llevó tranquilidad: "Estoy bien. Sólo tenía un poco de dolor, calambres".





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