El Mundial y los chicos en Irán: fútbol como refugio
En Teherán, un centro de formación se llena de chicos al ritmo del Mundial 2026 y del fin de la guerra. La selección iraní busca por primera vez pasar la fase de grupos.

En un campo de Teherán, un grupo de chicos juega sin pensar en nada más. La escena vale por sí sola: en un país que viene de la guerra, el fútbol funciona como bocanada de aire. El Mundial 2026 empuja esa ilusión y los retratos de Messi y Cristiano Ronaldo miran desde el fondo del entrenamiento.
"En este momento, con la atmósfera de Mundial, todo el mundo se cree experto" en comentar fútbol, sonríe Mohammad Ghiasi, exjugador reconvertido en entrenador, mientras no les quita ojo a sus jugadores. Estiramientos, pases y disparos marcan el ritmo de la práctica.
La selección iraní, conocida como Team Melli, fue uno de los primeros equipos en clasificar al Mundial 2026, que organizan en conjunto Canadá, México y Estados Unidos. Ese mismo Estados Unidos que, junto a Israel, inició en febrero una guerra contra Irán. Teherán y Washington cerraron el miércoles un protocolo para frenar las hostilidades, aunque las conversaciones técnicas sobre el tema nuclear siguen abiertas.
El fútbol como descanso
Para los chicos, y también para sus padres, la pelota es un respiro. "El simple hecho de venir acá durante algunas horas, jugar y alejarse de esta atmósfera y de ese estrés es muy importante", cuenta a la AFP Niloufar Memari, ama de casa de 38 años que fue con su hijo.
"Sinceramente, hay mucha ansiedad y dudas en este momento", agrega Zeinab Bahari, cuyo hijo también está inscripto en el centro de formación. "Pero al menos, gracias al torneo la tensión cae", dice en referencia al Mundial.
Durante el conflicto, el centro tenía entre 400 y 500 jóvenes anotados. "Ahora que Irán disputa este Mundial, gracias a Dios, las inscripciones aumentaron considerablemente", afirma Ghiasi, aunque sin dar cifras exactas.
Un Mundial cuesta arriba
El recorrido de la selección iraní está siendo caótico y su participación estuvo en duda hasta último momento por la guerra contra Estados Unidos. Irán se medirá el domingo con Bélgica en su segundo partido del Grupo G y aspira a superar por primera vez en su historia la fase de grupos, instancia que cerrará contra Egipto la semana que viene.
No la tiene fácil. Sufrió el rechazo de visado a una docena de integrantes de su delegación y tuvo que cambiar su campamento base de Tucson (Arizona) a Tijuana, en México. Como sus tres partidos se juegan en suelo estadounidense, el plantel está obligado a viajes de ida y vuelta agotadores antes de cada compromiso.
Pese a todo, la ilusión manda. "Espero que logren tener éxito y que hagan que el país esté orgulloso", cierra Zeinab Bahari.
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