Haaland lidera la ilusión de Noruega dentro y fuera del país
Con sus dos goles a Brasil, Haaland metió a Noruega en cuartos por primera vez y desató festejos en Oslo. El sábado, la selección enfrenta a Inglaterra cerca de Miami con las semifinales en juego.

Erling Haaland golpeó el tambor para liderar a los aficionados noruegos en la “Remada Vikinga” que se convirtió en una parte distintiva del Mundial. Después de celebrar que llevó a su país a los cuartos de final del torneo por primera vez al marcar los dos goles en la victoria 2-1 sobre Brasil el domingo, sus pensamientos se fueron hacia la escena en casa, donde decenas de miles de noruegos festejaron hasta entrada la noche. Y, claro, haciendo ellos mismos la remada.
“Miren las calles en Noruega. Nunca había vivido algo así. En cierto modo desearía estar ahora en Oslo celebrando con toda la gente”, afirmó Haaland. Por suerte para sus compañeros, el delantero del Manchester City está en Estados Unidos metiendo muchos goles y haciendo de este el mejor Mundial en la historia de la selección masculina de Noruega.
Esta racha improbable, que dio otro salto al eliminar a la pentacampeona Brasil, despierta orgullo entre los aficionados en los estadios, en las calles donde se juegan los partidos y en todo el país escandinavo de poco más de 5,5 millones de habitantes. Hasta 50.000 personas seguían el partido contra Brasil en Rådhusplassen, la plaza frente al ayuntamiento, en la capital Oslo, según el concejo municipal.
Con una bufanda de la selección noruega en el cuello, el príncipe heredero Haakon incluso se reunió con una multitud de aficionados fuera del palacio real y se lo vio participando en una “Remada Vikinga” masiva después del partido. Se lanzaron fuegos artificiales en el estadio Ullevaal, la casa de la selección noruega, donde miles más se sentaron en largas mesas para ver el encuentro.
“Toda la nación está remando junta”, señaló el seleccionador noruego Ståle Solbakken. “Estamos teniendo una gran fiesta acá y en Oslo y en todas las demás ciudades grandes y pequeñas a lo largo y ancho de Noruega, y el remar es, de algún modo, un símbolo de eso y de que estamos todos juntos”.
Multitudes enormes de aficionados con los colores rojo, blanco y azul de la bandera convirtieron la remada en una sensación viral al apoderarse de Times Square y hacerla en las gradas durante un partido de béisbol de los Mets de Nueva York. Tendrán al menos una oportunidad más de ver jugar a Noruega, contra Inglaterra el sábado a las afueras de Miami, con la chance de alcanzar las semifinales.
“Tenemos que mantener los pies en la tierra. Demostramos que podemos ganarle a cualquiera y que realmente estamos disfrutando lo que hacemos. Nos estamos divirtiendo, y en el fútbol todo es posible, así que mantengan los pies en el suelo, sigan trabajando duro y veremos qué pasa, y simplemente dejémonos llevar”, declaró el capitán y volante Martin Ødegaard.
Noruega está en el Mundial por apenas cuarta vez y por primera desde 1998, después de no clasificarse en las seis ocasiones anteriores. Haaland, que cumple 26 años el 21 de julio, ni siquiera había nacido entonces y bromeó con que nadie puede culparlo por derrotas previas cuando él no estaba jugando.
“Pueden culparme por venir acá”, bromeó Haaland, cuyos siete goles en su primer Mundial lo tienen empatado con la misma cosecha del argentino Lionel Messi y el francés Kylian Mbappé. “Es increíble. Estoy orgulloso. Estoy orgulloso de mi país y estoy orgulloso de todos”.
De hecho, esto prolonga una temporada de cuento de hadas para el fútbol noruego, con el Bodø/Glimt, un equipo pequeño que juega en un estadio con capacidad para 8.000 personas, aportando una de las historias más extraordinarias de los últimos años en el fútbol europeo al clasificarse para la Liga de Campeones y vencer a una serie de equipos de primer nivel, incluido el Manchester City de Haaland, para alcanzar la fase de eliminación directa.
Ahora la selección masculina ocupa el centro de la escena en su primer gran torneo internacional desde 2000. Los jugadores buscan emular a la selección femenina de Noruega, que ganó el Mundial en 1995 y desde hace tiempo es una potencia internacional.
Haaland dijo varias veces después de vencer a Brasil que no podía creer que una victoria así fuera posible y que lograrlo estaba más allá de sus sueños más descabellados. También espera que el éxito de Noruega trascienda este año y haga que los chicos quieran representar a su país.
“Quiero también cultivar una cultura en la que estemos orgullosos de jugar por la selección, y si jugás por Noruega entonces deberías hacerlo con orgullo, y creo que deberíamos fomentar este tipo de actitud en los jóvenes”, manifestó Haaland. “A todos los chicos que ven y miran ahora, quiero que hagan como yo, y quiero que jueguen con orgullo cuando crezcan”, añadió.









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