La "Calle Naranja" de La Haya vibra con la Oranje en el Mundial
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El fútbol como excusa para juntarse. En La Haya hay una calle que cada Mundial y cada Eurocopa se viste entera de naranja, y este 2026 no es la excepción: la Marktweg volvió a teñirse para empujar de lejos a la selección de Países Bajos en el Mundial que arrancó el jueves en Norteamérica.
Lonas naranjas en las casas, banderas de punta a punta y fotos gigantes de los jugadores colgadas de farolas y árboles. La postal se volvió viral y atrae visitantes de todo el país. No es un capricho de un año: hace ya 26 que Danny van Dijk y sus vecinos arman esta puesta, hasta ganarse el apodo de la "Calle Naranja" de Países Bajos.
Este año la decoración tiene una dedicatoria especial. Son unos 77 kilómetros de banderas en homenaje a la madre de Van Dijk, fallecida en marzo a los 77 años, figura emblemática de este movimiento de hinchas que valoran tanto sus compatriotas como la Federación neerlandesa.
Una ilusión que carga con una historia pendiente
Detrás del color hay una espera larga. Países Bajos fue tres veces subcampeón del mundo (1974, 1978 y 2010), pero nunca pudo levantar la copa. Van Dijk, igual, tiene "un buen presentimiento" para esta edición.
La Oranje de Ronald Koeman debutará el domingo ante Japón, y en la calle ya lo viven como "un día genial". El entusiasmo cruza fronteras dentro del propio país: Dini Netten, de 58 años, viajó desde el norte solo para ver la calle. "Cada dos años, esto es un auténtico evento para mí", dice. Coby Pronk, vecina de La Haya de 65 años, fue testigo del armado y volvió para ver el resultado final: "Es la calle más bonita del país".
El fútbol que une, incluso a los que no lo siguen
La movida arrastra hasta a los curiosos no futboleros. Anouk Vermolen, de 28 años, llegó con su novio sin ser hincha. "Fue mi idea venir, aunque yo no sigo el fútbol", se ríe, mientras se suma a la ilusión colectiva y se anima a vaticinar un título neerlandés en la final del 19 de julio.
Del entusiasmo a la realidad, alguien pone los pies sobre la tierra. "Todo dependerá sobre todo del equipo, no solo de la decoración de una calle", recuerda Pronk. La calle ya hizo su parte. Lo demás se juega en la cancha.
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