Mbappé, de solista a líder de Francia en el Mundial 2026
El capitán Kylian Mbappé cambió su rol en la selección francesa: siete goles, asistencias, repliegues y conducción en la búsqueda de la tercera estrella.

La transformación es el gran tema. Kylian Mbappé, tantas veces señalado por su supuesto individualismo, se convirtió en el líder de la selección francesa durante el Mundial 2026, decidido a llevar a los Bleus hacia una tercera estrella.
Altruista, aglutinador y patrón del grupo: aparece un Mbappé distinto en esta Copa del Mundo, lejos de la etiqueta de solista que siempre lo acompañó. El delantero del Real Madrid conoce como nadie el peso de una competición que empezó a construir su leyenda en Rusia 2018, cuando debutó con 19 años.
Por eso puso todo para brillar en Norteamérica 2026 y borrar una temporada colectivamente fallida con su club. Más allá de sus siete goles hasta la fecha, de los récords batidos (63 tantos en 103 partidos internacionales) o de los que todavía puede alcanzar, entendió que debía arrastrar a toda Francia consigo, y que la búsqueda de la tercera estrella pasaba por un cambio en su forma de ejercer la capitanía.
"Soy consciente de lo que me juego, de dónde estoy y de lo que tengo que hacer", dijo tras su doblete a Suecia en los dieciseisavos de final (3-0).
Un juego más colectivo
En la cancha, la transformación se ve. Sus dos grandes asistencias para Ousmane Dembélé ante Noruega en la fase de grupos (4-1) o sus repliegues defensivos en los momentos calientes lo confirman: aquello que antes se le criticaba, el desinterés por las tareas ingratas, hoy forma parte de su juego.
Con 27 años, Mbappé también se pone al frente para proteger a sus compañeros. Frente a las provocaciones y el juego duro de Paraguay en los octavos de final (1-0), no se escondió ni perdió la compostura. Respondió con desdén y sonrisa, y a veces de forma más contundente: se burló de los paraguayos al pitazo final, ignoró la mano tendida del arquero Orlando Gill y fue a saludar a los hinchas franceses seguido por el resto, como un líder.
De las dudas a la conducción
No siempre fue así. Cuando Didier Deschamps lo nombró capitán, en marzo de 2023 tras el retiro de Hugo Lloris, hubo interrogantes: Antoine Griezmann parecía el más legítimo. En su primera fase final con el brazalete, la Euro 2024, Mbappé no pareció dispuesto ni capaz de conducir al grupo.
Hoy el cambio es tan marcado que en las redes lo dibujan con rasgos de general, rebautizado "Mobutu", el autócrata que dirigió Zaire, la actual RD Congo, entre 1965 y 1997. El sábado en Filadelfia, ante Paraguay, hasta se vieron en la tribuna camisetas que lo parodiaban con uniforme militar.
Deschamps salió a bancarlo: "No ha cambiado, ustedes lo hacen pasar por un dictador. Pero está muy lejos de cierta imagen. Cuando habla, lo hace en nombre del grupo, me transmite los pedidos de los jugadores, que no siempre son los suyos. Para ser un capitán tranquilo, no hay que tener problemas personales, y ese es el caso de Kylian".
Cada gesto se lee ahora desde ese lugar de conducción. Como cuando, molesto porque solo se había secado la mitad del campo tras el aguacero que interrumpió dos horas el partido con Irak (3-0), el 22 de junio en Filadelfia, ordenó a los técnicos que secaran también la zona de ataque francesa.
Un vínculo con Deschamps que crece
La relación con Deschamps siempre fue particular, y tomó otra dimensión en este Mundial, la última campaña del seleccionador al frente de los Bleus. Fue hacia Deschamps, golpeado por la muerte de su madre, hacia quien Mbappé fue primero a fundirse en un abrazo tras abrir el marcador ante Suecia.
El técnico, después, se postró ante él en el momento de la sustitución: un gesto rarísimo en sus 14 años de mandato y un homenaje a un jugador "fuera de serie", con un lugar único en la selección francesa.







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