Messi como cabra: el peluche GOAT arrasa en China

El fenómeno no se entiende sin Messi. En una fábrica del este de China, decenas de cabras de peluche con la 10 del argentino pasan de mano en mano camino a tiendas de todo el país. La sigla inglesa GOAT (Greatest Of All Time, el mejor de todos los tiempos) también significa cabra, y de ahí el guiño que se transformó en un éxito de ventas rumbo al Mundial.
China no jugará la Copa del Mundo, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México entre el 11 de junio y el 19 de julio, pero la fiebre mundialista ya se apoderó del país. Fabricantes y comerciantes trabajan a toda marcha para abastecer a millones de aficionados dispuestos a gastar en camisetas, llaveros, juguetes y recuerdos inspirados en las estrellas del torneo.
Un negocio que se multiplicó por cinco
Las cabritas del astro argentino, que caben en la palma de la mano, son el producto estrella de la licenciataria All Star Partner. Según su director ejecutivo, las ventas se multiplicaron por cinco respecto del Mundial de Catar 2022, cuando la Albiceleste se coronó por tercera vez campeona del mundo.
En la fábrica de Yiwu, el gran centro mayorista chino, decenas de trabajadores les añaden cadenas y arneses metálicos a los muñecos antes de empaquetarlos y distribuirlos. El catálogo también incluye a Cristiano Ronaldo, gallos de espuma con la camiseta de Francia y ositos de peluche con el uniforme de España, que compiten en el mercado con los populares muñecos Labubu, del fabricante Pop Mart.
"Los vestimos con una equipación de fútbol y se han vendido muy bien", contó el director ejecutivo, Luo Bin. "Vendimos decenas de miles nada más lanzarlo. Enseguida nos dimos cuenta de que esta categoría tenía mucho éxito". Luo admite que las cadenas no son prácticas, pero apunta a otra cosa: "La gente valora mucho el componente emocional. Quiero comprar algo que realmente me encante, algo que al mirarlo me haga muy feliz".
Pasión sin Mundial propio
China es una nación apasionada por el fútbol que debe conformarse con celebrar a otras selecciones, como Argentina, Portugal o Inglaterra, ante la ausencia de su equipo desde su única participación en Corea-Japón 2002. Hoy ocupa el puesto 94 del ranking FIFA, pero el Mundial es una oportunidad de oro para empresas que fabrican a toda máquina en medio de una economía golpeada por el consumo lento.
"En este momento, los jóvenes están bajo mucha presión y necesitan vías de escape tanto emocionales como económicas", explicó Fang Tian, de 29 años, hincha desde Brasil 2014. Los peluches de Messi cuestan algo más de 11 dólares y, según el influenciador Zhu Hui, de 28, fueron probablemente lo más vendido de la tienda: "Los chinos sienten un gran entusiasmo por las estrellas del fútbol, y ese entusiasmo perdura. Mis amigos están dispuestos a trasnochar para ver los partidos".
El dato lo respalda: durante Catar 2022, y pese a no participar, China concentró la mitad de todas las visualizaciones del mundo en plataformas y redes, según la FIFA.
El sueño de volver
Shang Jianxing, fervoroso seguidor de la selección inglesa, compró un portamascotas de Portugal para un amigo y cree que la cultura futbolística china está empezando a convertirse en un estilo de vida. Tiene 43 años, asistió a varios partidos de Copa del Mundo y planea viajar a Estados Unidos para ver una semifinal.
Originario de Zhejiang, llevó su pasión por figuras como David Beckham y Michael Owen hasta el norte de Londres, donde estudió negocios entre 2003 y 2008. Quedó "profundamente impresionado" al ver desde la grada el China contra Brasil de 2002 y señala el auge de la formación juvenil como una señal de posible retorno. "Es una lástima que China se haya perdido todas las ediciones posteriores", lamentó. "Creo que, tarde o temprano, la selección china volverá a jugar en el Mundial".
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