Mundial 2026: el VAR y la tecnología, entre elogios y críticas
Un sensor en la pelota anuló un gol de Croacia ante Portugal y reabrió el debate por el VAR en el Mundial 2026. Elogios de la FIFA, quejas de los eliminados.

La máquina tomó la posta. En el Mundial 2026, la tecnología dejó de ser un detalle para volverse protagonista del arbitraje: un sensor dentro de la pelota detecta un roce mínimo para anular un gol y los avatares 3D marcan un offside aunque sea por milímetros. Elogios de un lado, críticas del otro.
El debate volvió al centro el jueves. Croacia perdía 2-1 ante Portugal en los dieciseisavos de final, en Toronto, cuando el central Josko Gvardiol marcó sobre la hora (90+15'). El grito duró poco: el árbitro noruego Espen Eskås anuló la jugada por offside tras el llamado del VAR.
La clave estuvo en el balón Trionda. El sensor de la Connected Ball Technology detectó un leve toque de Igor Matanovic en el área, que dejó en posición ilegal a Mario Pasalic, por quien pasó la pelota antes del remate de Gvardiol. La transmisión mostró un gráfico parecido a un cardiograma que registró la variación en el instante del contacto, imperceptible a simple vista.
"La data probó que hubo contacto y el árbitro correctamente determinó offside y anuló el gol", respaldó la FIFA en un comunicado. El propio Matanovic reconoció después haber sentido "un pequeño contacto" con su "cabello".
El humano da un paso al costado
La discusión es de fondo: quién decide. "¿Por qué se sabe que es fuera de juego? No se puede ver, porque el ojo humano no ve ese ligero toque, pero ahora tenemos la máquina", planteó el exárbitro español Eduardo Iturralde González, analista en la Cadena Ser. Y remató: "El humano no pone los frames, no pone las líneas, todo lo hace la máquina. El que se quiera quejar, que se queje de la tecnología".
No es un fenómeno exclusivo del fútbol. El tenis fue eliminando a los jueces de línea con el Ojo de Halcón, salvo en Roland Garros, y en las Grandes Ligas del béisbol los lanzamientos se rastrean para revisar la decisión del umpire entre bola y strike.
Del lado de los que perdieron
Croacia lo vivió distinto. "¿Qué nos dijo el árbitro? Que Matanovic tocó el balón, pero vimos las imágenes y no se puede saber", cuestionó el capitán Luka Modric. Su entrenador, Zlatko Dalic, fue más lejos: "Se nos ha ido de las manos lo del VAR. No digo que a veces no pueda ser de ayuda, pero mata las emociones, mata todo lo que hay dentro de ti".
Del otro lado, el que festejó lo defendió. "El balón tiene un chip. Era fuera de juego, no hay una opinión subjetiva, 'yo pienso, tú piensas', no", sostuvo el seleccionador portugués Roberto Martínez. Estos sensores, además, ya habían actuado sin ruido en el 5-1 de Suecia sobre Túnez en la primera ronda, esa vez para validar un gol.
El offside al milímetro
El otro foco del Mundial 2026 es el límite del fuera de juego, con avatares 3D generados por inteligencia artificial para ubicar a los jugadores. La FIFA defiende la "mayor precisión" del sistema, aunque no evita la polémica.
El caso más gráfico fue el 0-0 entre Colombia y Portugal, con un gol anulado a Darvinson Sánchez: según el avatar en pantalla, estaba adelantado por la punta del zapato. "¿Cuánto calzas?", le preguntó entre risas la periodista Rossy Lemos. "Nueve y medio solamente", respondió el defensor, sin embestir contra los árbitros. "Ya está. ¿Qué se le va a hacer?".
La tecnología decide más que nunca. La pregunta que deja el Mundial 2026 es hasta dónde estamos dispuestos a resignar la emoción por la precisión.
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