Ancelotti falla con Brasil: Noruega lo eliminó en octavos
Brasil cayó 2-1 ante la Noruega de Haaland en octavos de Norteamérica 2026. Es su eliminación más precoz desde Italia 90 y Ancelotti dijo que quiere seguir.

Ganó todo lo que se puso al hombro en Europa, pero el Mundial se le escapó. Carlo Ancelotti se despide de Norteamérica 2026 sin cumplir la misión que lo trajo: el hexacampeonato de Brasil quedó en el camino.
Fue este domingo, en octavos de final. La Noruega de Erling Haaland se impuso 2-1 y truncó el sueño de la Seleção de volver a levantar la copa por primera vez desde 2002. No es un traspié cualquiera: se trata de la eliminación más precoz del seleccionado desde la caída en la misma instancia en Italia 1990.
El extécnico del Real Madrid y del AC Milan había renovado en mayo su contrato hasta 2030. Y pese al golpazo, dejó en claro que quiere seguir. "Una derrota es el inicio de una nueva aventura. Tenemos que seguir trabajando y mejorando", dijo minutos después de la eliminación.
Una apuesta fuerte que no rindió
La contratación del italiano, en mayo del año pasado, parecía la ruta segura para devolver a Brasil a la élite. La Confederación Brasileña apostó fuerte al ceder a un extranjero el banquillo, algo que no ocurría en seis décadas. Ancelotti, de 67 años, llegó rodeado de aval: su buena relación con Vinícius Jr y Rodrygo en el Madrid y el lobby de leyendas como Ronaldo y Cafú, a quienes dirigió en el Milan.
"Fue una elección bellísima. La selección brasileña tiene que tener a los mejores y no hay un entrenador brasileño, actualmente, como él", había celebrado Ronaldo Nazário. Carletto, tan carismático como pragmático, se sumergió en la cultura local: disfrutó del carnaval de Rio, cantó el himno y hasta se soltó en un portuñol con toques de italiano.
Un fútbol gris y falencias que se pagaron
Lo que nunca terminó de aparecer fue el juego. En los 17 partidos que dirigió (diez triunfos, tres empates y cuatro derrotas) el equipo tuvo más sombras que luces. Goleó a los débiles (3-0 a Haití y a Escocia), pero sufrió con los que se le plantaron (1-1 con Marruecos, 2-1 con Japón), y ahora cayó con Noruega.
En East Rutherford, a las afueras de Nueva York, quedaron expuestas las grietas: una defensa poco segura, sin los laterales punzantes de antes, un mediocampo demasiado dependiente de Bruno Guimarães y un ataque sin un goleador de peso.
La derrota tiene otra postal amarga: es casi seguro el adiós internacional de Neymar. Ancelotti lo convocó pese a sus recurrentes problemas físicos, y Ney, de 34 años, apenas entró en dos segundos tiempos.
Ahora le toca a la generación de Vinícius y Endrick enderezar el rumbo, esa camada cuestionada por no cargar, dicen, con la calidad de las anteriores. Brasil buscaba volver a sentarse en la mesa de los grandes. Deberá esperar.










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