Argentina-España: la Finalissima que reparte la Copa del Mundo
La Albiceleste remontó a Inglaterra y va por su cuarta estrella ante España el domingo en el MetLife. Messi, decisivo, sueña con el bicampeonato mundial.

Objetivo cumplido, otra vez a fuerza de corazón. Argentina volvió a sufrir hasta el final, remontó 2-1 a Inglaterra en Atlanta y se metió en la final del Mundial de Norteamérica 2026, donde el domingo se medirá con España en el MetLife Stadium de East Rutherford, a las afueras de Nueva York.
La cita tiene un condimento que la agranda. España y Argentina, campeones de la UEFA y de la Conmebol, iban a disputar la Finalissima en Catar a fines de marzo, pero la guerra en Oriente Medio lo impidió. El destino los cruzó igual, cuatro meses después, y ahora el premio es mucho más que un título honorífico: la Copa del Mundo.
Sufrimiento como método
Desde que empezaron los mata-mata, la Selección de Lionel Scaloni hizo del padecimiento una virtud. Nada le resultó fácil: necesitó prórroga para vencer 3-2 a Cabo Verde en dieciseisavos, remontó un 2-0 ante Egipto en octavos a partir del minuto 79, volvió al tiempo extra para superar 3-1 a Suiza en cuartos y ante Inglaterra firmó otra remontada agónica.
Anthony Gordon había puesto a los ingleses en ventaja a los 55 minutos. Pero en apenas siete minutos apareció el aura de campeón: Enzo Fernández empató con un disparo desde afuera del área (85') y Lautaro Martínez lo dio vuelta de cabeza en el descuento (90+2').
Messi, decisivo a los 39
El 10 no marcó, pero dio las dos asistencias y volvió a dar una lección de fútbol pese a haber cumplido los 39 años. El domingo igualará al brasileño Cafú como únicos futbolistas de la historia en jugar tres finales mundialistas. La victoria llenó el Obelisco de Buenos Aires, donde miles celebraron mucho más que un triunfo.
El clásico con Inglaterra dejó claro que la rivalidad sigue viva más de cuarenta años después. Ninguno de los dos himnos se pudo escuchar: el inglés porque los hinchas argentinos, ampliamente mayoritarios, cantaron "El que no salta es un inglés"; el argentino porque los ingleses lo silbaron hasta el final. Tras el pitido, los jugadores mostraron una pancarta con la inscripción "Las Malvinas son argentinas".
Lo que está en juego
Será la séptima final mundialista para Argentina, que va por su cuarta estrella (1978, 1986 y 2022). De ganarle a España, se convertiría en el primer equipo en conquistar dos Mundiales seguidos desde el Brasil de Pelé, campeón en 1958 y 1962.
Para España será la segunda final planetaria de su historia. La primera fue en Sudáfrica 2010, con aquel gol de Andrés Iniesta en el minuto 116 ante Países Bajos. Llega afilada: el martes le pasó por encima a Francia, la gran favorita antes del torneo, con un 2-0 categórico.
Dos de habla hispana, y un duelo con historia
Guiño del destino: el Mundial de Norteamérica tendrá dos equipos de habla hispana en la final, algo que en casi un siglo de torneo solo pasó en la primera edición, 1930, cuando Uruguay derrotó 4-2 a Argentina.
En los bancos habrá un cruce especial. Scaloni tendrá enfrente a Luis de la Fuente, su profesor en el curso de entrenadores. "Me haría ilusión jugar contra Argentina por la amistad que tengo con Scaloni", dijo el español tras eliminar a Francia. "Estoy muy contento por él, se lo merece", respondió el argentino, que igual bajó la euforia: "Vamos a intentar ganar, vamos a dejar todo, pero ya después de esto es muy difícil".
Y otro detalle cargado de simbolismo: el que seguramente será el último partido de Messi en un Mundial será contra España, el país que lo vio crecer y disfrutó de su fútbol durante casi dos décadas. Del otro lado estará Lamine Yamal, heredero del dorsal 10 del Barça y una de las figuras llamadas a marcar el futuro. Rey contra príncipe, maestro contra alumno. El domingo, con la Copa del Mundo en juego.










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